FÚTBOL FEMENINO
PRIMERA REGIONAL
No hubo jornada, pero el Adpi perdió algo más que puntos
Defendíamos, como no podía ser de otra forma, la presunción de inocencia del Adpi en lo que se suponía que había sido alineación indebida en la primera jornada de la Primera Regional Femenina de fútbol en el Grupo 2.
El relato de los hechos es el siguiente: el día que se celebraba el partido entre el Adpi Femenino y el SAD Espartales, se jugaba minutos antes un partido de aficionados del equipo B de Santa Ana.
Mientras se estaba disputando el citado partido y aproximándose la hora de comienzo del de las féminas, ví como se acercaban al presidente del Adpi, José Antonio Fernández, dos jugadoras, Nieves y Vaquero que estuvieron charlando con él varios minutos. Desconocía en ese momento el motivo de la charla.
Además de estas dos jugadoras, que iban de paisano, estaban por los alrededores algunas más, a las cuales había visto relacionadas sus nombres en la inscripción del Adpi en la Federación Madrileña de Fútbol. Como sea que eran doce las jugadoras inscritas entonces en la FFM y no percibía yo que hubiera ninguna jugadora más por allí me aproximé al presidente y le comenté que si es que no iban a jugar por falta de jugadoras. Me contestó que tenían de sobra y ante mi apunte de que en la federación yo solo había visto doce inscritas, él me aseguró que en la FFM les habían aceptado a última hora una relación de jugadoras. Esto, ocurre con alguna frecuencia al inicio de cada temporada y por eso no me extrañó en demasía.
Mientras estaba hablando con él salieron a calentar las jugadoras del Adpi. No las conté pero consideré que eran las suficientes para jugar (luego eran diez realmente).
Estuve presenciando el partido, en el cual las diez que estaban se dejaron la piel, como vulgarmente se dice, en el terreno de juego y así lo hice constar en la crónica del partido que escribí al efecto.
Presencié la segunda parte del partido al lado del banquillo del Adpi comentando diversos aspectos con Julio López, entrenador, al que conocía de su paso por La Meca.
En ningún momento pude pensar que hubiera jugadoras con ficha falsa. Julio se dirigía a las jugadoras por su nombre y no me dio la sensación de que tratara de ocultar ningún dato, contestándome a todas las preguntas que sobre la confección del equipo le realicé.
Al día siguiente en nuestra página Web apareció una denuncia que firmaba “indignado” exponiendo la posibilidad de que algunas jugadoras hubieran jugado con fichas falsas.
Me puse en contacto telefónico con el presidente del Adpi para que me aclarara los hechos y me contestó que todo había sido correcto, que no había jugado ninguna con ficha falsa y que todo era obra de unas jugadoras que querían irse del club y a las que el presidente se negaba a darles la carta de libertad toda vez que adeudaban cuotas de temporadas anteriores.
Le ofrecí la posibilidad de que me facilitara fotocopia del acta del partido o de la relación de jugadoras inscritas y autorizadas por la FFM a última hora, pero lo desestimó diciendo que venía siendo víctima de una persecución de gente que busca criticar constantemente lo que hace o dice y que eso sería como darles carnaza.
Ante mi insistencia, me aseguró que podía informar en el programa del 28 de septiembre con total rotundidad, de que las fichas del equipo femenino del Adpi eran legales y que ninguna jugadora había disputado el partido con licencias falsas. Así lo hice, mostrando mi extrañeza por unas y otras opiniones.
Ante la insistencia mostrada en nuestro foro por los denunciantes anónimos tratamos de conseguir por otras vías los datos que confirmaran o no la veracidad de las denuncias. En ello estábamos cuando han aparecido las sanciones del Comité de Competición de la Federación de Fútbol de Madrid y han dado la razón a los anónimos denunciantes.
Julio López, ha sido cabeza de turco. El responsable principal sin ninguna duda, el presidente del club José Antonio Fernández, que salvo que la Federación esté equivocada, ha permitido que jugadoras de su equipo disputaran partidos con licencias de otras. Además ocultó la verdad de estos hechos e incluso me mintió descaradamente cuando le pregunté por ellos. El más damnificado por todo este affaire, el Adpi Rivas que tiene que cargar con los errores de su dirigente principal. Mucha de la culpa, los socios. Han venido denunciando diversos escándalos, pero cuando tuvieron la ocasión de solucionarlo que era en las urnas, la dejaron pasar de largo. ¡Pobre Adpi! ¡Quién te ha visto y quién te ve!
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