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FÚTBOL PRIMERA REGIONAL

LA DIMISIÓN DE LUIS GARCÍA EN EL ADPI O LA CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Mentiría si dijera que me sorprendió la dimisión de Luis García al frente del equipo aficionado del Adpi. No me extrañó como tampoco me hubiera extrañado que hubiera sido cesado por el terrible delito de haber dejado el liderato del grupo 3 de la Primera Regional que ostentaba casi desde la primera jornada.

No me sorprendió, porque en el Adpi actual es difícil sorprenderse por nada. El final de la temporada pasada suponía el adiós de José Olmo, persona difícilmente sustituible dentro del ¿organigrama? del club. El técnico del primer equipo, Manuel Mohedas, dejaba de su cargo al finalizar la temporada. Los motivos, los exponía el mismo día de su desvinculación en Radio Cigüeña. La falta de confianza del presidente hacia él. Sus ideas eran claras, pero chocaban con las de José Antonio Fernández, presidente del Adpi.

Varios entrenadores más hacían las maletas y cambiaban de entidad. Se iniciaba la temporada y cada equipo tenía su entrenador. Los había buenos, regulares y menos buenos, pero llamaba la atención la ausencia de un director técnico que coordinara mínimamente a todos los entrenadores de la entidad.

Ahora, a primeros de diciembre, me enteré de que había sido nombrado para el puesto Enrique Casas. No voy a juzgarle porque no tengo datos suficientes para hacerlo. He mantenido dos mini conversaciones con él en estas semanas y la entrevista del pasado martes 4 de enero en la emisora. Me parece hombre de fútbol y las ideas que me ha expuesto me han parecido válidas e interesantes. Eso sí, veo un problema. Ha llegado a formar parte de un puzzle cuando todas las piezas, mejor o peor están ya colocadas. Introducir una nueva pieza dentro de un puzzle completo es imposible. Puede hacerse quitando otra u otras, y siempre por la fuerza.

La llegada de Enrique Casas ha significado una revolución. Ha tratado de imponer sus ideas a todos los entrenadores, cuando ya estos estaban trabajando en función de sus conocimientos. La casa al revés. En lugar de traer al director técnico y darle la responsabilidad de buscar entrenadores, jugar a lo mismo, crear un sistema y dictar unas normas de obligado cumplimiento antes de empezar, se hace al revés. Así pasa, que aparte de los dimisionarios, son algunos más los que ya me han comentado más o menos confidencialmente la decisión de dejarlo.

No tiene la culpa Casas del desaguisado. La culpa la tiene el Presidente del Adpi que hace varios años me dijo una frase que es la que le está haciendo equivocarse constantemente. En una de las primeras conversaciones que tuvimos y refiriéndose al equipo aficionado y sus posibilidades de ascenso, me comentó que él “no estaba en el fútbol para perder el tiempo”. Esa es la manera más fácil de perderlo siempre. Las prisas son muy malas consejeras y el querer crecer demasiado rápido, a veces te convierte en un gigante con los pies de barro.

José Antonio Fernández, tiene para mí un problema grande. No confía ciegamente en nadie. Fernando Montes, Manuel Mohedas y ahora Luis García eran técnicos perfectamente cualificados para cumplir el objetivo, con la plantilla actual, de estar entre los cuatro primeros. Luego el ascenso es cuestión de tener suerte en momentos puntuales. Montes ascendió al equipo y sin la confianza de su presidente se le renovó para la temporada siguiente. En cuanto vinieron mal dadas, se fue a la calle. Mohedas terminó el año pasado y tenía claro lo que necesitaba para competir. No le sirvió de nada y no fue renovado. Luis García ha tenido la mala suerte de empezar ganando la mayor parte de los partidos. En cuanto han llegado los empates y ¡una! derrota, a la calle. Ha dimitido, sí, pero todos sabemos que de una manera u otra ha sido un cese consensuado.

Tenía el entrenador dimisionario varios problemas. El primero una plantilla de 25 jugadores muy parejos de los que había que descartar semanalmente un mínimo de 7 u 8. Por muchas rotaciones que hagas y aunque tengas voluntad de que participen todos, tienes que tratar de tener una base fija para crear un equipo. Eso es muy complicado. Luego los que no juegan, se quejan y con razón de su escaso protagonismo, pero el entrenador tiene que hacer lo que crea mejor para el equipo. El presidente debe de apoyarle siempre para que se sienta respaldado.

Como cronista de los partidos, me ha llamado la atención la ausencia de determinados jugadores en las convocatorias, pero es que un entrenador sabe mejor que nadie lo que entrenan, como entrenan y las necesidades de su equipo. Por eso y pese a pensar en voz alta en los ausentes, siempre he respetado las decisiones que toma el que convive semanalmente con ellos.

Luís García se ha ido acompañado de Flores, otro difícilmente sustituible especialmente en el trabajo con los más pequeños. Se han ido, según ellos reconocen, por hartazgo y por dignidad. Con ellos se va igualmente Jorge Cambronero. El año comenzará con nuevo entrenador, concretamente Fede Bahón. No le conozco como entrenador aunque si como ex jugador. No descarto que consiga el ascenso. Los que se han ido también hubieran podido conseguirlo, pero lo que tengo claro es que al nuevo míster le queda un día menos para ser cesado, salvo que lo gane todo, que también puede ser.

Por el bien del Adpi y sobre todo del fútbol ripense que le vaya muy bien y que tenga suerte.


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