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OYE, ¿COMO VAN?

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Entrevistas

CARLOS CABANILLAS
Jugador
Sub-21 Masculino

EUGENIO FERNÁNDEZ
Entrenador
Sub-21 Masculino

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BALONCESTO SUB-21 MASCULINO

C.D. COVIBAR 59 – 58 SALESIANOS S.MIGUEL

Final apoteósico para un mal partido

El baloncesto es uno de los deportes en los que un buen final justifica un mal partido y de sobras. El guión del partido de hoy lo podría haber firmado un buen autor de novela negra porque ha tenido emoción a raudales y un final inesperado por tres veces en menos de 15 segundos.

Era un partido trampa. El Covibar está en segunda posición de esta fase habiendo perdido un único partido y se enfrentaba a un rival que había caído derrotado en todos los partidos disputados hasta el momento. ¿Dónde estaba la trampa entonces? En los marcadores. Salvo una derrota por once puntos ante Majadohonda, las otras tres habían sido por dos, tres y seis puntos respectivamente. Es decir había competido con todos y contra todos.

La profundidad de banquillo y la calidad de alguno de sus jugadores hacía ver que se iba a sufrir. El desarrollo del partido lo corroboraba. El primer cuarto 6-13 y malas sensaciones en los de Covibar que si bien defensivamente estaban intensos, no eran capaces de buscar buenas opciones de tiro en ataque, dónde jugaban de manera atropellada y sin claridad de ideas.

No solo no mejoraban las cosas en el segundo cuarto, sino que incluso se empeoraban. Se anotaba más, pero se llegaba al descanso con un 20-28 que era mayor diferencia que la del  primer cuarto.

Hubo reacción en el tercer cuarto. Se conseguía aproximar el marcador a 30-33 y se obligaba al técnico de Salesianos a pedir tiempo muerto a 4:20 para el final del cuarto.

Volvía el juego atropellado y se confundía la intensidad necesaria, que la han puesto siempre, con la precipitación. Faltaban más de catorce minutos para el final y se jugaba como si se estuviera ya en los últimos segundos.

Por eso y pese a tener en un momento determinado solo dos puntos de diferencia con 37-39, al final del tercer cuarto se abría ligeramente hasta los cinco puntos y se llegaba con 38-43.

Era todo tan malo, que el último cuarto no podía ser una excepción o al menos eso pensábamos. En algo más de cuatro minutos del último cuarto sólo habían anotado dos puntos cada equipo. Parecía el partido destinado a morir en la mediocridad y con derrota local.

Pero cambiaron las cosas. En un abrir y cerrar de ojos y de la mano especialmente de Guille, se empataba el partido a falta de cinco minutos para el final. Luego se conseguía abrir un margen de cinco puntos y con 51-46  Guille erraba dos tiros libres. ¡Los que pudieron fallar los locales en todo el partido!

Anotaba Salesianos de dos y pese a fallar el tiro libre adicional, capturaban el rebote ofensivo y forzaban falta que llevaba, tras anotar tiros libres. a 53-52.

Desde la línea de cinco metros anotaba Miki un tiro y colocaba 54-52. Salesianos si anotaba sus tiros y empataba el partido a menos de medio minuto. Falta de Salesianos y Guille que anota los dos tiros pero le anula uno el árbitro por entender que se había entrado a antes de tiempo 55-54. Anotan los visitantes y  toman ventaja en el marcador 55-56 a menos de 13 segundos para el final. Tiempo muerto del Covibar y Carlos Cabanillas que anota de dos a falta de tres segundos y nueve décimas. Tiempo de Salesianos y canasta a un segundo y seis décimas para terminar que pone un 57-58 que parecía definitivo.

Nuevo tiempo muerto, ahora de Eugenio Fernández, y saque de banda sobre Carlos Cabanillas que se gira, lanza a canasta y anota. Victoria inesperada, locura colectiva y partido difícil de olvidar. Doce segundos que justifican un partido.

Dentro del mal partido disputado, es importante valorar el trabajo y esfuerzo desarrollado por el equipo local. Cierto que muchas veces las decisiones tomadas no han sido las más apropiadas, pero no es menos cierto que la intensidad y el trabajo ha sido denominador común en el equipo.

Puestos a destacar individualidades, además de Carlos Cabanillas, que se merece el sobresaliente aunque solo sea por esos cuatro puntos finales,  el mejor del equipo desde mi punto de vista ha sido Guille Fernández. Ha mantenido con sus puntos,  robos y rebotes vivo al equipo en los peores momentos y la reacción final, ha sido en parte gracias a su carisma e intensidad.

Al resto, como hemos dicho, dejando a un lado el acierto o no de las decisionestomadas, no se le puede poner ningún pero en cuanto a esfuerzo y sacrificio se refiere. Se lo han dejado todo en la cancha y al final el premio recibido les ha merecido la pena.

 

 

 

Covibar Rivas: 59 – Cabanillas (14), Cristian (1), Burgos (6), Miki (3), Alex Pérez (4), Alex Guerrero (3), Arturo (2), Sergio, Juan Guerrero (2), Guille (19), Fernando (3), Oscar (2).

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