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"EL CINE"..., COLABORACIÓN DE LA CASA DE ANDALUCÍA DE RIVAS VACIAMADRID

cada quince días una película comentada

colaboración de la "Casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid"

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EL PLAN DE MAGGIE

de Rebecca Miller

Está claro

Está claro que las intelectuales no se casan. Y está claro que Maggie, (Greta Gerwick), es una AMPLIARintelectual. También está claro que Maggie es incapaz de encontrar a alguien que la ame más allá de seis meses. Y está muy claroque Maggie, como cualquier mujer intelectual, quiere ser madre soltera.  Y está clarísimo como el agua de un rio de montaña, -antes de nuestros tiempos contaminantes-, que puesto que hoy el Espíritu Santo ya no interviene como antes en eso de la inseminación, que Maggie tiene que recurrir al esperma de un hombre si quiere quedar embarazada. Así que recurre a un antiguo compañero de Facultad, Guy (Travis Fimmel), que ahora se dedica a embotar pepinillos, para que le dé su esperma. Guy, a pesar de que preferiría “hacerlo como antiguamente”, accede al deseo de Maggie.

Pero el plan de Maggie se va al carajo cuando en su camino se cruza el intelectual John, (Ethan Hawke), antropólogo deseoso de reconvertirse en novelista y casado con la también intelectual Georgette, (Julianne Moore), una brillante profesora de la Universidad de Columbia, de origen danés, y siempre agarrada al éxito editorial. Georgette antepone su carrera a su familia. Con tanta intelectualidad el matrimonio John-Georgette no va nada bien. Terminan por separarse y Maggie se lía con John. Así que lo de tener un hijo se encauza por las vías habituales en las parejas heterosexuales.

Está claro que Maggie es la más sorprendida al comprobar que lo de no aguantar el amor más de seis meses no se cumple, pues ya va para dos años que mantiene su relación con John: Y como está claro que una relación entre intelectuales no puede durar tanto, Maggie cree que una conferencia en Canadá del señor Slavoj Zizek, a la que acudirá Georgette, será una buena excusa para que el ex matrimonio vuelva a encontrar y reanudar su relación. Está claro que Maggie podrá reencontrar a Guy.

Parejas más allá del posmodernismo 
No sé si la señora Greta Gerwig ha montado su propia productora “Gerwig films”. Pero lo parece. Una vez más Greta Gerwig hace de Greta Gerwig. Y van… Pero esta vez no es de la mano de Joe Swanberg, su descubridor, ni de Noah Baumbachsu conformador, sino con la batuta de Rececca Miller, la hija del gran Arthur Miller. Pero no se asusten, que la hija no hace dramones de tomo y lomo como los hacía su padre. Lo de Rebecca es lo leve, lo suave, la fina ironía y el delicado humor, (o no tan delicado), lo de las situaciones y diálogos a lo Woody Allen, lo de las sexualidades y frustraciones y, especialmente, lo de las relaciones de pareja.

Esta Maggie me recuerda a la “Emma” de Jane Austen. Y Rebecca Miller nos la propone como una heroína de 2016, no de 2010, y modelo para una comedia romántica de la “era de la ligereza” que tan bien define Gilles Lipovetski en su tratado “El imperio de lo efímero”, (aunque la señora Miller parece preferir al lacaniano Slavoj Zizek). Porque ligereza y efimeridad hay en la vida y en las relaciones de este trío y cuantos personajes les rodean. Ser madre soltera, ser escritor, ser brillante profesora, embotar pepinillos, o ser padre por inseminación artificial, son opciones que sirven para hoy y pueden cambiar mañana. (Es buen ejemplo de la ligereza y efimeridad que  impregna la vida actual el ejemplo de hoy del Portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados: el “no es no” de ayer, se convierte hoy en el “quizás es quizás”, (o “si es si”, entonado con suaves alegrías rajoyanas) Encuentros y relaciones buscados, si, voluntarios, también, pero accidentales y momentáneas. Y en las relaciones de ese trío, al igual que en una escultura de Miguel Ángel, los opuestos se iluminan y se armonizan: La rivalidad de las dos mujeres se convierte en amistad, el amor buscado es indeseado, y se ama lo que se ignora. Rebecca Miller debe odiar a su Arthur Miller: la comedia ligera de la hiija es todo lo contrario del grave teatro del padre.

Rebecca Miller va más allá de la posmodernidad y ofrece en la primera parte una comedia “ligera”, de diálogos frescos, muy “naturales” y de situaciones casi impresionistas. La segunda parte se hace más “densa” y se diría que muy al estilo de Woody Allen. Tan a lo Allen que hasta Nueva York y su ambiente intelectual se convierte casi en protagonista de la película. Esa “densidad” que la lastra es porque el personaje interpretado por Ethan Hawke gana peso y se convierte casi en marioneta que manifiesta solo los designiosfeministas de la guionista y directora.

La señora Greta Gerwig es la señora Greta Gerwig de siempre. Pero esta vez la directora y guionista le saca partido y la somete a sus directrices. Pues aquí es Reb ecca Miller quien tiene un plan. ¿O es la señora GERwig quien ha sometido a su dictado a la directora y guionista? Porque Greta Gerwig no será una enorme actriz, pero tiene el talento suficiente para encarnar a heroínas que pertenecen a los años cuarenta o cincuenta después de darles la vuelta y ponerlas al día: la mujer dueña de sí misma pero a la que le añade la intelectualidad, la inmadurez y atolondramiento de las mujeres de hoy. Sea la directora o sea la actriz, lo cierto es que se han convertido en cómplices bien avenidas y compenetradas para dar una visión de los círculos intelectuales neoyorquinos. El hecho de que John y su mujer pretendan hacer kilómetros para acudir a una conferencia del filósofo Zizek, o ese pasar por allí de Wallace Shawn es toda una declaración de principios.

Ethan Hawke, buen actor donde los haya, va de más a menos. Pero la culpa la tiene la mirada femenina de la guionista que solo “ve” a las mujeres y el hombre no es más que mero soporte para las acciones y deseos de ellas.

Y Julianne Moore… Pues Julianne Moore también como siempre ¡impresionante! Enamora a la cámara, roba los planos a todos y se queda con la película. ¡Para eso es una de las mejores actrices de hoy! Se embute en los gélidos aires de Dinamarca y presenta un personaje más gélido que un tèmpano, lo que sirve, de paso, para hacer más cálida la espontaneidad de Maggie.

El plan de Maggie” no es una comedia perfecta ni redonda´y, en algunos aspectos, bastante deficiente. Pero es una comedia inteligente, muy lejos de las comedias románticas al uso.

Vicente Parra Fenollar

enlace directo al comentartio en la web de la casa de Andalucía de Rivas Vaciamadrid

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