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¿QUÉ PASA EN EL BALONCESTO?

El baloncesto, es actualmente el deporte que englobado en un único club, tiene más equipos participando en las diferentes competiciones federadas, pero hay alguno de los equipos que merece una reflexión por su incierto caminar en la citada competición.

La cantera, está en un momento dulce, y los resultados que obtienen en general los equipos, son buenos, aunque no sea precisamente ese el motivo fundamental de su existencia. Los equipos inferiores en un club, están principalmente para promocionar jugadores a los que se encuentran en la parte alta de la pirámide , y al mismo tiempo para dar cabida a todos los que queriendo practicar deporte de una manera más o menos organizada, buscan su sitio y tratan de asimilar las enseñanzas que los entrenadores les trasmiten.

El CD Covibar, controla actualmente alrededor de treinta equipos entre masculinos y femeninos, y la importancia de su labor estriba en que posiblemente en la actualidad sea el tercer equipo de Madrid dentro de las féminas y entre el diez y el doce en chicos, lo que habla bien a las claras de la labor realizada en la base y no merece mayor comentario que no tenga un trasfondo elogioso.

Sin embargo, dejando a un lado al Rivas Futura, que hizo un magnífico papel en la temporada pasada, aún con la frustración de no conseguir el ascenso, y que marcha perfectamente en esta, el segundo equipo del club, que milita en Primera Femenina y que es la antesala del primer equipo, marcha dando tumbos en la clasificación y obteniendo pobres resultados si consideramos la plantilla que tiene.

Algo parecido pasa con el Primera Nacional Masculino, que tiene además el agravante de ser el primer equipo del club, y que además, está, una temporada sí y otra también, formado con la idea primordial de tratar de llevarlo a la liga EBA.

No resulta fácil para nosotros desde nuestra posición de espectadores entrar a valorar algo que los mismos técnicos del club habrán analizado hasta la saciedad, y que en el supuesto de que hubieran encontrado la solución, seguro que ya la hubiesen aplicado, pero tenemos la sana pretensión de tratar de analizar desde nuestro punto de vista el que les pasa a estos dos equipos.

Para el equipo masculino, resultó decepcionante que la temporada pasada, habiendo escogido a los jugadores para conseguir el ansiado ascenso, se terminara jugando para mantener la categoría, pero es que este año, lleva camino de suceder otro tanto.

El equipo de esta temporada, se hizo buscando unos jugadores que individualmente tienen una base técnica más que aceptable y se entregó el proyecto a un técnico contrastado y consagrado que pudiera aglutinar los esfuerzos de todos en busca del objetivo común: el ascenso.

Manel Carlos Fernández, es un técnico gallego, contrastado, que ha entrenado en categorías muy superiores a esta, y que pese a los resultados que está obteniendo el equipo, nunca ningún jugador de su equipo, nos ha hablado mal de él ni como persona, ni mucho menos como entrenador, y esto, que parece una tontería, nos hace ver que quizá no esté ahí el problema.

El problema desde mi punto de vista está en la falta de liderazgo del equipo, y en el peso de la responsabilidad que les agarrota durante los partidos. La presión y la forma de convivir con ella.

Este equipo, ha sido capaz de hacer frente más que dignamente a equipos de EBA en pretemporada y ha jugado soberanamente bien cuando lleva el marcador a favor, pero la obligación tácita de luchar por el ascenso, les agarrota brazos y piernas, y convierte a jugadores brillantes en auténticos flanes, que no solo huyen de la responsabilidad, sino que cuando no les queda más remedio que intentarlo, fallan el tiro en el subconsciente antes siquiera de intentarlo. No adivinamos además a ese o esos jugadores, que pidan el balón y jueguen canastas importantes o tiros decisivos en los momentos en que las cosas van mal dadas y así, resulta difícil tratar de ganar e incluso de superar a equipos, que sin ser mejores, juegan con mayor soltura al no tener esa presión añadida.

El femenino de esta Primera Nacional, es un caso bastante distinto. En principio, su misión está en tener participando a jugadoras que lejos de calentar banquillo en el Rivas Futura, estén compitiendo constantemente y que cuando sean requeridos sus servicios para ayudar al equipo de Rubén Domínguez, tengan al menos, ritmo de competición.

Además, en este caso, se dan un sinfín de circunstancias que ahora paso a tratar de desmenuzar. En primer lugar, al ser el segundo equipo, hace que tres o cuatro jugadoras entrenen habitualmente con Rivas Futura, con lo cual, no tienen la misma compenetración que conseguirían entrenando siempre juntas. Por otro lado, como esa es la labor primordial del segundo equipo, pues misión cumplida.

Pero además, el rol de las jugadoras tendría que ser distinto en función de donde estuvieran competiendo, y sin embargo, no es así. Clara Ruiz, que por otro lado ha progresado bastante en este último año, asume perfectamente su misión cuando juega Liga Femenina, pero sin embargo, no es capaz de coger los galones cuando llega al Primera, para liderar a sus compañeras, y de hecho, lo que más me ha sorprendido de ella en negativo, es que el año pasado, en su equipo, gritaba, animaba y no callaba durante los partidos, y sin embargo esta temporada se la adivina triste en la cancha.

Otro de los factores que ha podido influir, es el cambio de entrenador. Santiago Alejandro, es un técnico más pausado, menos temperamental que Rafa Navarro, y con esto, no valoramos la capacidad que uno u otro pueda tener, pero si es cierto, que de la misma manera que Maljkovic e Ivanovic son distintos estos dos técnicos locales también lo son.

Dentro del CD Covibar, desde mi forma de ver las cosas, Santiago Alejandro, Carlos González, Javier Fort o Jorge Delgado, son más comedidos a la hora de dirigir, mientras Rafa Navarro, José Juanas o Javier de la Orden por poner solo unos ejemplos, interpretan la otra corriente.

¿Qué es mejor? Con el equipo que entrena esta temporada José Juanas, realizando un brillante papel, Carlos González quedó campeón de Madrid. Las jugadoras son las mismas. Los resultados los mismos . El equipo es totalmente distinto.

Rafa Navarro, la temporada pasada, las pasó canutas para mantener al Primera Nacional, pero las jugadoras tenían una tensión reflejo de la que trasmitía Rafa desde el banquillo. Este año, no parecen mejores o peores. Parecen distintas, y el equipo también lo parece.

Rubén Domínguez, en su equipo, dirige de una forma tranquila a sus jugadoras con puntuales arranques de genio, cuando algo o alguien no está funcionando como él quiere, pero es que además, tiene a Arantxa bien sea en la pista, bien en el banquillo, que ya es capaz por si misma de transmitir esa tensión que no adivino en los otros equipos.

Ese es posiblemente y resumiendo el nexo de unión entre lo que pasa a chicos y chicas en Primera Nacional. Hay jugadoras y jugadores con genio, pero no acabo de ver en ninguno de los dos equipos a esa persona que sea capaz de transmitir y poner la tensión necesaria en los partidos. Falta el / la líder.

 

 

 

José Mª Playán

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